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domingo, 24 de marzo de 2013

Pensamiento y meditación del día 24 de marzo


Día 24º- Custodio de la virginidad. Como esposo de la Madre de Dios cuidaste con amor casto su virginidad respondiendo así al proyecto de Dios.

Haz, oh san José, que yo viva con responsabilidad mi vocación específica, educando y fomentando mi capacidad de amar.

"Dios te salve, oh José, esposo de María, lleno de gracia, Jesús y su Madre están contigo, Bendita tú eres entre todos los hombres y Bendito es Jesús el Hijo de María. San José, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén"

sábado, 31 de marzo de 2012

Presencia del Santo Custodio en la Fe de la Iglesia




PRESENCIA DEL SANTO CUSTODIO
EN LA FE DE LA IGLESIA

            La presencia de San José en la Iglesia es abundante y fecunda, por lo cual constantemente se ha recurrido confiadamente a su especial protección de múltiples formas, hasta el punto que hace más de cien años el Papa León XIII exhortó al mundo católico a orar y obtener la protección de San José proponiéndolo como patrono de la Iglesia Universal en virtud de “aquel sagrado vínculo que lo une a la Inmaculada Virgen María”.
Pero no sólo la Iglesia Universal por medio del Papa León XIII lo ha consagrado como su protector, también cuatro naciones enteras se han puesto bajo su especial cuidado invocándolo como Patrono Oficial: Bélgica, Canadá, China y Perú.
Su ejemplo y protección son garantía de una intercesión segura, como nos lo indicaba el Papa Juan Pablo II: “Además de la certeza en su segura protección, la Iglesia confía también en el ejemplo insigne de San José; un ejemplo que supera los estados de vida particualres y se propone a toda la Comunidad Cristiana, cualesquiera que sean las condiciones y las funciones de cada fiel”. (Ver Juan Pablo II, Redemptoris Custos n. 30)
Es así como surgen en la devoción del Pueblo de Dios ultitud de personas, de múltiples condiciones, oficios y estados que se ponen bajo su especial protección.
San José es venerado además como el Patrono de:
  • Los Padres de Familia
  • Los Trabajadores
  • Los Obreros
  • Los Carpinteros
  • Las Personas Vacilantes
  • Los Viajeros
  • Los Moribundos
  • La Buena Muerte y
  • La Justicia Social.

domingo, 18 de marzo de 2012

San José custodio de los dos Corazones


 
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San José Custodio de los Dos Corazones
Por Hna. María José Socías, sctjm

Cuando hablamos de San José, hay un silencio que envuelve a su persona; silencio que vivió toda su vida. Su misión fue, después de la Santísima Virgen María, la mas importante que Dios le haya encomendado a criatura alguna, y al mismo tiempo la mas escondida: salvaguardar "los tesoros de Dios" --Jesús y María--y proteger con su silencio, presencia y santidad el misterio de la Encarnación y el misterio de la Santísima Virgen María.
En la primera venida del Hijo de Dios al mundo, las vidas de María y José fueron radicalmente escondidas; ahora --en estos momentos tan difíciles de la historia-- han salido a relucir para dar a los hombres testimonio del amor de Dios por la humanidad, y de lo que hace en los corazones de aquellos que son fieles a Su voluntad. Y así vemos como se ha despertado en estos tiempos, un nuevo interés en la persona de San José, en su santidad, en su misión y en su intercesión.
Los papas y San José: el Papa León XIII escribe "Quamquam Pluries" reafirmando su patrocinio sobre toda la Iglesia. El Papa Pío XII instaura la fiesta de San José, Obrero, el día 1 de mayo. Papa Juan Pablo II escribe"Redemptoris Custos"; habla de la misión de San José especialmente en estos tiempos donde la Iglesia enfrenta grandes peligros. De manera particular, Dios quiere hacer relucir la persona y misión de San José en su relación con los Sagrados Corazones de Jesús y María. La primera indicación de ello fue dada en las apariciones de la Virgen de Fátima, en Portugal. En la última aparición de la Virgen, el 13 de octubre, San José aparece junto con el Niño Jesús y bendice al mundo. Sor Lucía, la principal vidente, relata lo sucedido:
"Mi intención [en gritar a la gente que miraran hacía arriba,]no era llamarles la atención hacia el sol, porque yo no estaba consciente de su presencia. Fui movida a hacerlo bajo la dirección de un impulso interior. Después que Nuestra Señora había desaparecido en la inmensidad del firmamento, contemplamos a San José con el Niño Jesús y a nuestra Señora envuelta en un manto azul, al lado del sol. San José y el Niño Jesús aparecieron para bendecir al mundo, porque ellos trazaron la Señal de la Cruz con sus manos. Cuando un poco mas tarde, esta aparición desapareció, vi a nuestro Señor y a la Virgen; me parecía que era Nuestra Señora de los Dolores. Nuestro Señor apareció para bendecir al mundo en la misma manera que lo hizo San José. Esta aparición también desapareció y vi a Nuestra Señora una vez mas, esta vez como Nuestra Señora del Carmen."
Ese día en Fátima se hicieron presente los Dos Corazones y San José. Dios nos revela los Corazones de Jesús y María pues ellos..........

Para leer el tema completo click aqui 

sábado, 17 de marzo de 2012

San José, en la Historia

San José en la historia
SAN JOSÉ EN LA HISTORIA INTRODUCCION: San José tiene su encuadre histórico casi exclusivamente en los Evangelios de la Infancia de Jesucristo. Por eso, como ellos, San José ha sido sometido últimamente a un doble sabotaje histórico, que conviene vigilar y tener muy en cuenta. Por una parte se ha de…

jueves, 15 de marzo de 2012

Devoción a San José





UNA DEVOCIÓN QUE NOS HACE MUCHO BIEN:
LA DEVOCIÓN A SAN JOSÉ
La experiencia enseña que quién vive junto a un horno que tenga altísima temperatura necesariamente se conserva con mayor calor que los que están retirados del fuego, y que una tela que se adhiere a un perfume finísimo adquiere también su suave aroma. San José vivió durante muchos años junto al más alto horno de caridad que ha existido en la tierra que es Jesucristo, y junto a la Madre de Dios que siempre ardió en amor hacia Nuestro Señor y en caridad hacia los demás. Y nadie como ellos dos ha exhalado tan exquisito perfume de santidad. Por eso necesariamente San José tuvo un altísimo grado de amor a Dios y de caridad hacia el prójimo y se contagió con la santidad de Jesús y María. Imposible que quien se acerca a un grande incendio no participe del calor de sus llamas. ¿Y qué mayor llama de amor sobrenatural puede haber que el que ardió en los corazones de Jesús y María? Y José estuvo allí junto a ellos mucho tiempo.
     Cuando Dios confiere a una persona una responsabilidad especial le concede por justicia las cualidades que necesita para ejercer el oficio que se le ha encomendado. Y a San José le encomendó Nuestro Señor la altísima responsabilidad de ser el custodio de los dos más grandes tesoros que el Creador ha enviado a este mundo: El Hijo de Dios y la Madre del Redentor. Por lo tanto sin duda alguna le concedió al Santo Patriarca todas las excelsas cualidades que necesitaba para una responsabilidad tan delicada e inmensa.
     Intervenciones admirables. Son muchas las maravillas que se cuentan acerca de las intervenciones que este gran santo ha hecho a favor  de quienes se le encomiendan con fe. Concede ayudas en lo espiritual y en lo material; consigue luces e iluminaciones del cielo para poder resolver problemas y dificultades, y se convierte en un magnífico director invisible para enseñar a orar y a meditar. Si alguien no tiene quien le enseñe a orar y a meditar que se encomiende a este poderoso santo y verá resultados que superan todo lo que esperaba.
     Cristo le demuestra su gratitud. Si Nuestro Señor concede tantísimos favores a sus devotos por intercesión de los demás santos, por haberle sido ellos tan fieles en esta tierra y haberle demostrado tanto amor, ¿cuántos más favores concederá por intercesión del que por 30 años se dedicó día y noches a atender, proteger, ayudar, amar y hacer felices a Jesucristo y a su Santísima Madre? Jesús que es el mejor de los hijos ¿podrá dejar de recompensar eternamente a este padre adoptivo suyo que no hizo sino amarlo e interesarse por él en esta tierra? Cristo tiene en el cielo las mismas cualidades que tenía en la tierra. Y aquí amó y apreció inmensamente a San José. Por lo tanto en el cielo lo sigue amando y le concede cuánto le pida para nosotros.
     Un favor especial. Santa Brígida y San Bernardino se Siena propagaron mucho la devoción a San José, y estos dos santos recomendaban que le pidamos a tan amable Patrono una gracia muy especial: que nos enseñe a amar a Jesús como él lo amo.
     Algo digno de envidiar. San Juan evangelista recostó su cabeza sobre el Corazón de Cristo en la Última  Cena. Esto es algo que merece una santa envidia. Pero San José tuvo a Jesús niño sobre su corazón muchas veces, en sus brazos por mucho tiempo y en su casa hasta los 30 años. Que felicidad digna de santa envidia.
     Agradable experiencia. Al tratar con personas fervorosas se logra constatar que no se encuentra alguien que le tanga devoción a  San José y le demuestre que sí lo ama y confía en él, y que no aproveche y crezca en la virtud. Son asombrosos los favores que se reciben encomendándose a él y los peligros de que se logra librar. Basta hacer la experiencia de rezarle con devoción, y pronto se nota cuán provechosa es esta devoción. Otros santos tienen especialidad para ayudar en determinados asuntos, pero a San José le ha concedido Dios la especialidad para ayudar en toda clase de problemas. Los santos son grandes porque obedecieron a Cristo. San José es grande porque Cristo le obedeció a él.
     Gran santidad. El evangelio dice que San José era ya justo antes de casarse. ¿Cuánto más santo llegaría a ser al vivir junto a la más santa de las mujeres y al que es santísimo por excelencia Cristo Jesús? San José: pídele a Jesús y María que nos conceda la gracia de amarlos a ellos como tú los amaste, y de lograr llegar a ser santos. Amén.
 
Tomado del Libro: "El combate espiritual" (cap. 46), P.Lorenzo Scúpoli.

miércoles, 14 de marzo de 2012

San José, el más Santo de los Santos



Imagen solo para efectos de ilustración.

San José es el mayor de los santos después de María. Esta doctrina está hoy generalmente aceptada. León XIII, en la Encíclica Quamquam plures, escrita para declarar a San José patrono de la Iglesia universal, dice: "Como San José estuvo unido a la Santísima Virgen por el vínculo conyugal, no cabe la menor duda que se aproxima más que persona alguna a la dignidad sobreeminente por la que la Madre de Dios sobrepasa de tal manera a las naturalezas creadas ... ; si, pues, Dios le dio por esposo a José, ciertamente no sólo se lo dio como ayuda en la vida, sino que también le hizo participar, por el vínculo matrimonial, en la eminente dignidad que Esta había recibido".
Juan XXIII, en el año 1962, enseña: «San José, ilustre descendiente de David, luz de los Patriarcas, esposo de la Madre de Dios, guardián de su virginidad,padre nutricio del Hijo de Dios, vigilante defensor de Cristo, Jefe de la Sagrada Familia; fue justísimo, castísimo, prudentísimo, fortísimo, muy obediente, fidelísimo, espejo de paciencia, amante de la pobreza, modelo de obreros, honor de la vida doméstica, guardián de las vírgenes, sostén de las familias, consolación de los desgraciados, esperanza de los enfermos, patrono de los moribundos, terror de los demonios, protector de la Iglesia Santa. Nadie es tan grande después de la Virgen María".
La razón de esta preminencia está en la plenitud de gracia recibida por San José, proporcionada a su misión de padre nutricio de Jesús, puesto que fue directa e inmediatamente elegido por el mismo Dios para esta misión única en el mundo. La misión de San José, en efecto, supera el orden mismo de la gracia y linda con el orden hipostático constituido por el misterio mismo de la Encarnación.
"La Iglesia entera reconoce en San José a su protector y patrono. A lo largo de los siglos se ha hablado de él, subrayando diversos aspectos de su vida, continuamente fiel a la misión que Dios le había confiado. Por eso, desde hace muchos años, me gusta invocarle con el título entrañable: Nuestro Padre y Señor». Las virtudes de San José señaladas por Juan XXIII son un espléndido modelo propuesto para nuestra imitación. "Nuestro Padre y Señor San José es Maestro de la vida interior.-Ponte bajo su patrocinio y sentirás la eficacia de su poder".