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sábado, 30 de marzo de 2013

Pensamiento y meditación del 30 de marzo



Día 30º- Terror de los demonios. Oh san José, fortificado por la Palabra de la Escritura, has podido vencer las tentaciones siempre. 

Libera, oh San José, mi corazón y mi mente de toda tentación, para que sea un buen cristiano y un honrado ciudadano.

"Dios te salve, oh José, esposo de María, lleno de gracia, Jesús y su Madre están contigo, Bendita tú eres entre todos los hombres y Bendito es Jesús el Hijo de María. San José, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén"

jueves, 28 de marzo de 2013

Pensamiento y meditación del día 28 de marzo


Día 28º- Amparo de las familias. Oh San José, la Escritura afirma que a lado tuyo y de María, Jesús “crecía en edad, sabiduría y gracia”.

Te ruego, oh San José, por los niños y los jóvenes para que encuentren en su familia y en la comunidad el ambiente ideal para crecer sanos y felices.

"Dios te salve, oh José, esposo de María, lleno de gracia, Jesús y su Madre están contigo, Bendita tú eres entre todos los hombres y Bendito es Jesús el Hijo de María. San José, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén"

miércoles, 27 de marzo de 2013

Pensamiento y meditación del día 27 de marzo


Día 27º- Patrono de los moribundos. Tú, oh San José, tuviste la suerte de morir asistido por Jesús y tu esposa María. ¡Nadie podría desear algo mejor en el momento más decisivo de su vida!
Asísteme, oh querido santo, en el momento de mi muerte.

"Dios te salve, oh José, esposo de María, lleno de gracia, Jesús y su Madre están contigo, Bendita tú eres entre todos los hombres y Bendito es Jesús el Hijo de María. San José, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén"

martes, 26 de marzo de 2013

Pensamiento y meditación del día 26 de marzo


Día 26º- Esperanza de los afligidos. En tu vida, oh San José, no todo fue claro y fácil de comprender. Sin embargo, supiste ubicarte siempre con la seguridad que te daba la esperanza de estar en las manos de Dios. 

Te ruego, oh San José, de consolar hoy a todos los que están afligidos por cualquier causa. Llena sus días de personas amigas y desinteresadas.

"Dios te salve, oh José, esposo de María, lleno de gracia, Jesús y su Madre están contigo, Bendita tú eres entre todos los hombres y Bendito es Jesús el Hijo de María. San José, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén"

lunes, 25 de marzo de 2013

Pensamiento y meditación del día 25 de marzo



Día 25º- Consuelo de los que sufren. Oh San José, tu vida no estuvo exenta de la sombra del dolor, que has asumido con mucha serenidad y paz del corazón.

Ayúdame, oh San José, a darme cuenta de que una vida de amor no puede estar exenta de la sombra del sufrimiento para que encuentre el camino hacia la verdadera felicidad.

"Dios te salve, oh José, esposo de María, lleno de gracia, Jesús y su Madre están contigo, Bendita tú eres entre todos los hombres y Bendito es Jesús el Hijo de María. San José, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén"

miércoles, 21 de marzo de 2012

La verdad de un hombre justo, San José



La verdad de un hombre justo,
San José

 

Por Antonio Orozco     Arvo.net, act. 10.02.2009
 

Contamos con una entrañable tradición cristiana cuyo origen se remonta al siglo XVI que consiste en dedicar a la devoción de San José, Esposo de María Virgen, los siete domingos anteriores a su fiesta solemne del 19 de marzo, para expresarle cariño y pedirle mercedes. Surgió con ocasión del naufragio de una carabela. Se suelen contemplar los principales misterios acontecidos a los largo de su vida en la tierra, entretejidos de gozos y dolores, en los que se refleja de algún modo toda vida humana, la nuestra. En la del Artesano de Nazaret encontramos luz, serenidad, fortaleza, sentido sobrenatural, amor a Dios y a la Santísima Virgen. En el primer domingo de san José, también a lo largo de la semana, podemos meditar sobre el siguiente dolor y el correspondiente gozo:
 
 Dolor: El de pensar que no era digno de permanecer junto a María su Esposa Inmaculada, al conocer que por obra de Dios se había convertido en Madre (cf Mt 1, 18)
 
 Gozo: Al recibir la noticia del Ángel de que no debía tener reparo en recibir a María en su casa como Esposa, pues él había de ser padre adoptivo del hijo de la Virgen Santa (cf Mt 1, 20)
 
Lope de Vega (en Pastores de Belén) ha escrito unos versos encantadores sobre aquel drama desatado en la conciencia de José, sobre la base poco teológica de una duda sobre la virginidad de su Desposada. Pero vale leerlos por.....

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sábado, 17 de marzo de 2012

San José, en la Historia

San José en la historia
SAN JOSÉ EN LA HISTORIA INTRODUCCION: San José tiene su encuadre histórico casi exclusivamente en los Evangelios de la Infancia de Jesucristo. Por eso, como ellos, San José ha sido sometido últimamente a un doble sabotaje histórico, que conviene vigilar y tener muy en cuenta. Por una parte se ha de…

jueves, 15 de marzo de 2012

Devoción a San José





UNA DEVOCIÓN QUE NOS HACE MUCHO BIEN:
LA DEVOCIÓN A SAN JOSÉ
La experiencia enseña que quién vive junto a un horno que tenga altísima temperatura necesariamente se conserva con mayor calor que los que están retirados del fuego, y que una tela que se adhiere a un perfume finísimo adquiere también su suave aroma. San José vivió durante muchos años junto al más alto horno de caridad que ha existido en la tierra que es Jesucristo, y junto a la Madre de Dios que siempre ardió en amor hacia Nuestro Señor y en caridad hacia los demás. Y nadie como ellos dos ha exhalado tan exquisito perfume de santidad. Por eso necesariamente San José tuvo un altísimo grado de amor a Dios y de caridad hacia el prójimo y se contagió con la santidad de Jesús y María. Imposible que quien se acerca a un grande incendio no participe del calor de sus llamas. ¿Y qué mayor llama de amor sobrenatural puede haber que el que ardió en los corazones de Jesús y María? Y José estuvo allí junto a ellos mucho tiempo.
     Cuando Dios confiere a una persona una responsabilidad especial le concede por justicia las cualidades que necesita para ejercer el oficio que se le ha encomendado. Y a San José le encomendó Nuestro Señor la altísima responsabilidad de ser el custodio de los dos más grandes tesoros que el Creador ha enviado a este mundo: El Hijo de Dios y la Madre del Redentor. Por lo tanto sin duda alguna le concedió al Santo Patriarca todas las excelsas cualidades que necesitaba para una responsabilidad tan delicada e inmensa.
     Intervenciones admirables. Son muchas las maravillas que se cuentan acerca de las intervenciones que este gran santo ha hecho a favor  de quienes se le encomiendan con fe. Concede ayudas en lo espiritual y en lo material; consigue luces e iluminaciones del cielo para poder resolver problemas y dificultades, y se convierte en un magnífico director invisible para enseñar a orar y a meditar. Si alguien no tiene quien le enseñe a orar y a meditar que se encomiende a este poderoso santo y verá resultados que superan todo lo que esperaba.
     Cristo le demuestra su gratitud. Si Nuestro Señor concede tantísimos favores a sus devotos por intercesión de los demás santos, por haberle sido ellos tan fieles en esta tierra y haberle demostrado tanto amor, ¿cuántos más favores concederá por intercesión del que por 30 años se dedicó día y noches a atender, proteger, ayudar, amar y hacer felices a Jesucristo y a su Santísima Madre? Jesús que es el mejor de los hijos ¿podrá dejar de recompensar eternamente a este padre adoptivo suyo que no hizo sino amarlo e interesarse por él en esta tierra? Cristo tiene en el cielo las mismas cualidades que tenía en la tierra. Y aquí amó y apreció inmensamente a San José. Por lo tanto en el cielo lo sigue amando y le concede cuánto le pida para nosotros.
     Un favor especial. Santa Brígida y San Bernardino se Siena propagaron mucho la devoción a San José, y estos dos santos recomendaban que le pidamos a tan amable Patrono una gracia muy especial: que nos enseñe a amar a Jesús como él lo amo.
     Algo digno de envidiar. San Juan evangelista recostó su cabeza sobre el Corazón de Cristo en la Última  Cena. Esto es algo que merece una santa envidia. Pero San José tuvo a Jesús niño sobre su corazón muchas veces, en sus brazos por mucho tiempo y en su casa hasta los 30 años. Que felicidad digna de santa envidia.
     Agradable experiencia. Al tratar con personas fervorosas se logra constatar que no se encuentra alguien que le tanga devoción a  San José y le demuestre que sí lo ama y confía en él, y que no aproveche y crezca en la virtud. Son asombrosos los favores que se reciben encomendándose a él y los peligros de que se logra librar. Basta hacer la experiencia de rezarle con devoción, y pronto se nota cuán provechosa es esta devoción. Otros santos tienen especialidad para ayudar en determinados asuntos, pero a San José le ha concedido Dios la especialidad para ayudar en toda clase de problemas. Los santos son grandes porque obedecieron a Cristo. San José es grande porque Cristo le obedeció a él.
     Gran santidad. El evangelio dice que San José era ya justo antes de casarse. ¿Cuánto más santo llegaría a ser al vivir junto a la más santa de las mujeres y al que es santísimo por excelencia Cristo Jesús? San José: pídele a Jesús y María que nos conceda la gracia de amarlos a ellos como tú los amaste, y de lograr llegar a ser santos. Amén.
 
Tomado del Libro: "El combate espiritual" (cap. 46), P.Lorenzo Scúpoli.

miércoles, 14 de marzo de 2012

San José, el más Santo de los Santos



Imagen solo para efectos de ilustración.

San José es el mayor de los santos después de María. Esta doctrina está hoy generalmente aceptada. León XIII, en la Encíclica Quamquam plures, escrita para declarar a San José patrono de la Iglesia universal, dice: "Como San José estuvo unido a la Santísima Virgen por el vínculo conyugal, no cabe la menor duda que se aproxima más que persona alguna a la dignidad sobreeminente por la que la Madre de Dios sobrepasa de tal manera a las naturalezas creadas ... ; si, pues, Dios le dio por esposo a José, ciertamente no sólo se lo dio como ayuda en la vida, sino que también le hizo participar, por el vínculo matrimonial, en la eminente dignidad que Esta había recibido".
Juan XXIII, en el año 1962, enseña: «San José, ilustre descendiente de David, luz de los Patriarcas, esposo de la Madre de Dios, guardián de su virginidad,padre nutricio del Hijo de Dios, vigilante defensor de Cristo, Jefe de la Sagrada Familia; fue justísimo, castísimo, prudentísimo, fortísimo, muy obediente, fidelísimo, espejo de paciencia, amante de la pobreza, modelo de obreros, honor de la vida doméstica, guardián de las vírgenes, sostén de las familias, consolación de los desgraciados, esperanza de los enfermos, patrono de los moribundos, terror de los demonios, protector de la Iglesia Santa. Nadie es tan grande después de la Virgen María".
La razón de esta preminencia está en la plenitud de gracia recibida por San José, proporcionada a su misión de padre nutricio de Jesús, puesto que fue directa e inmediatamente elegido por el mismo Dios para esta misión única en el mundo. La misión de San José, en efecto, supera el orden mismo de la gracia y linda con el orden hipostático constituido por el misterio mismo de la Encarnación.
"La Iglesia entera reconoce en San José a su protector y patrono. A lo largo de los siglos se ha hablado de él, subrayando diversos aspectos de su vida, continuamente fiel a la misión que Dios le había confiado. Por eso, desde hace muchos años, me gusta invocarle con el título entrañable: Nuestro Padre y Señor». Las virtudes de San José señaladas por Juan XXIII son un espléndido modelo propuesto para nuestra imitación. "Nuestro Padre y Señor San José es Maestro de la vida interior.-Ponte bajo su patrocinio y sentirás la eficacia de su poder".